Siempre me costó creer en los amores de la vida. No me refiero a esos que pasan y que con el tiempo ya no recuerdas las sensaciones, los colores o en algunos casos el nombre del sujeto amado. Me refiero a esos de verdad, esos amores que están lejos de ser planos y livianos, si no qué, te dejan la vida como después de terremoto. De esos con los que siempre tiene una sensación de inquietud en el estomago, plenitud en el corazón y una sonrisa enorme en la cara. Supongo que para mi es eso. Siempre me ha gustado el caos y un poco el melodrama. Siempre me costó creer que existiera. He visto gente jurarse amor eterno y luego odiarse como los peores enemigos, traicionarse y herirse. Y yo no digo que la señorita no amó al caballero o viceversa, quizás también de mi boca salieron palabras que no se cumplieron. Por lo mismo pensaba que el "para siempre" no existía... Hasta hoy.
Todo viene de una película que ví hoy. "The Fountain" o "La fuente de la vida". Y es que estas películas que te dejan mal toda una noche como para que yo esté escribiendo a las 5 de la mañana deberían venir con un aviso.
Todo viene de una película que ví hoy. "The Fountain" o "La fuente de la vida". Y es que estas películas que te dejan mal toda una noche como para que yo esté escribiendo a las 5 de la mañana deberían venir con un aviso.
Cuando terminó cerré los ojos y dije: "Voy a morir". Lo repetí por un par de minutos en mi mente y la sensación no se iba. Una puntada en el corazón no me dejaba respirar bien. Tuve que tomar el teléfono y llamar al Negro. Vi la hora y eran las 5. No me contestó. Llamé a mi mejor amigo. Me contestó medio somnoliento y no entendió porque yo lloraba. Preocupado, gritó cuando yo no respondía el por qué de mi llanto. Y es que no lo podía explicar. Era tanto, tanto, que no se podía resumir. Solo pude decir "Por fin, me dejé ir en paz".
No fue la película lo que me llevó a esto. Quizás usted la vea y tampoco entienda el por qué de mi llanto. Pero para mi fue una revelación. Una explosión en el fondo que me hizo entender.
No fue la película lo que me llevó a esto. Quizás usted la vea y tampoco entienda el por qué de mi llanto. Pero para mi fue una revelación. Una explosión en el fondo que me hizo entender.
Mi miedo a la muerte siempre fue un tema para mi. Tomo todas las precauciones y me pongo en todos los casos para poder arrancar de ella cuando ha estado en mis manos. Yo le temía a morir. Yo le temía a la muerte. Ya no. Hoy me di cuenta que a pesar de todo aun respiro. Aun estoy aquí. Estoy aquí con las cosas mas claras que nunca y ahora me podría azotar contra la pared por lo equivocada que estaba. Y es que el amor para siempre si existe. Y no es que simplemente se diga, es algo que perdurará en el tiempo, que no estará conmigo en todo momento pero estará presente para toda mi vida. Siempre. Y no me refiero solo al amor de pareja. Me refiero al amor de madre, de hijo, de abuela, de bisabuela, de amigo. Y me desespera que un día se valla y ya no pueda abrazar a ese amor en carne y hueso. Me causa terror que no pueda aferrarme a que se quede conmigo y quisiera obligarlo para que nunca se fuera. Y ahora me doy cuenta que siento lo mismo, siempre lo sentiré pero, es tan egoísta. "La muerte es el camino al asombro" No es mas que un proceso natural que pasará en la vida de cada ser que está respirando en este momento. Morir no es más que parte de la vida y querer aferrarme a alguien es querer quitarle un proceso. Es que vivir con miedo no es vivir. El desapego a la vida es la forma de vivir más apegado a tu vida. Y si usted no me entiende piénselo. Darren Aronofsky realmente descubrió la fuente de la vida. El amor, la vida misma, traspasa épocas, tiempo, espacios y vive para siempre.
Una vez en un carrete un tipo me dijo que el había vuelto de la muerte para poder vivir. Y refiriéndose a la muerte en vida, me dijo que nunca había vivido tan plenamente como cuando volvió de allá. En ese momento solo le pude decir que yo no tenia la fuerza nisiquiera para ir y menos para volver. Hoy vuelvo, no con fuerzas ni con menos angustias, pero sin miedo.
Hoy por fin me dejé ir y con ello a todos los muertos de mi felicidad. Hoy por fin... comencé a vivir.
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