viernes, 27 de julio de 2012

Quien aún no puede volar

Aveces, no se necesitan más que un pacto para desatar una verdadera guerra. En este caso, han sido muchos los que han bombardeado el tiempo y el espacio. No busco palabras rebuscadas que dejen entrever ideas que nadie entenderá, o casi nadie. No se aprende a leer entre líneas, simplemente es. Como cuando se construye una gran torre, seguro de que nunca caerá. Así de segura estoy de lo que he dicho o hecho, aunque el huracán más terrible arrase con todo lo que conocemos como realidad. Aún así, puedo afirmar las locuras que nunca diré en voz alta. Porque tengo la fuerza suficiente para seguir hasta terminar el juego. Juego que inventé para no perder la cabeza en el intento de despertar.
¿Aún puedes ver lo que pasa por mi mente? La locura tiene colores extraños que pocos pueden contemplar. Cabezas resplandeciente que se tiñen cuando pasan frente a los ojos de quien sabe que existe más de lo que a simple vista se ve.
Han terminado los primeros esbozos de una gran obra, pero aun falta mucho para ver el cuadro completo y la inquietud del artista por terminarlo hace que abandone el trabajo para pintar fuera de las líneas que lo aprisionan. Se marcha escuchando un disco que gira y gira sin final, haciendo que esta sea una melodía de eterna espera.
Siendo estas las primeras letras que te pertenecen, declaro tu mente como desahuciada ante los infortunios que la han transformado en un constante disparate. Una gran paradoja, pero simplemente, genial. Constante contradicción que mueve los hilos de, lo que yo llamo, volar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario