domingo, 29 de julio de 2012

Vieja querida



 "Estoy bien". Podría repetirte solo para que duermas una noche tranquila. Veo tu rostro cansado, pero siempre alerta para defenderme del mundo entero si es necesario.
Has visto como me he caído y como he intentado levantarme, siempre sujetando mi mano para volver a equilibrarme. Se que piensas que la vida se encaprichó conmigo, pero no es así. Cada uno de los pasos que he dado, cada una de las heridas que llevo, son para aprender. Como cuando corrías tras de mí para asegurarte que no cayera de la bicicleta y aun así, terminaba con las rodillas peladas. Aún limpias mis heridas y sufres como si fueran tuyas. 
No te preocupes más, ya cumpliste tu misión. Me enseñaste a ser fuerte y por eso no tengo miedo. Ya no tienes que preocuparte de dejar la luz prendida, porque duermo tranquila. He aprendido a ser valiente pero, ahora me toca caminar sola.
Ya no le des más vueltas a los planes para salvarme de los problemas que me invaden. Yo no quiero arrancar. Es el camino que me tocó y lo terminaré con alegría. Así me enseñaste a vivir, sin amarguras porque, simplemente, no vale la pena.
Se feliz, te lo mereces. Disfruta la vida que elegiste y se que lo hiciste bien. 
Te quiero, mi amiga, mi confidente, mi compañera, mi madre. Descansa, que tu Negra estará bien. Estaré bien, te lo prometo ¿Sabes por qué? Porque soy feliz.

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