
Hoy es 17 de Mayo. Hoy es Lunes. Hoy ha sido un día muy nublado y frío. Hoy... despedimos a la "Huchi"
Lucila Del Carmen Rodriguez Hormazabal se fue el 15 de Mayo a las 9:20 aproximadamente escuchando tangos de Gardel.
La Huchi es mi bisabuela, la mamá de la mamá de mi mamá. Como decia ella, se emparejó con don José Riquelme, mi bisabuelo que se fue antes de que yo naciera. Tuvo 5 hijos: José, Miriam, Ernesto, Alicia y Manuel. Tenía 10 nietos y 4 bisnietos. Yo soy la segunda bisnieta.
Cuando yo nací la Huchi tenía 77 años y siempre tuve el privilegio de que vivía al lado de mi casa. Cuando recuerdo a la Huchi la primera imagen que se me viene a la mente es la de ella mirando por la ventana de la casa mientras yo andaba en bicicleta, es como la imagen que nunca se me va a borrar. La Huchi no era una "abuelita" normal, ella no era una vieja cagá como decía ella. Hasta hace 3 años, para su cumpleaños bailaba cueca con alguno de sus hijos, tomaba un vasito de vino al almuerzo todos los días, era fanática del mate que se tomaba 2 teteras a veces y era muy pero muy llevada de su idea, lo que heredamos toda la dinastía Riquelme.
Este último verano fue cuando más pude disfrutar a la Huchi. Ya con 20 años tenia la inquietud de conocerla más y como mi mamá la cuidaba cada noche me iba a verla y a conversar con ella. Me contó sobre su infancia, sobre cuando trabajó el una pastelería, de como conoció a su esposo, sobre sus hermanas, sobre la zapatería que tenían, sobre los almuerzos para carabineros, sobre el campo y su juventud. Cada noche era una historia distinta entre risas y chuchadas. También aprendí que el mate no es lo mismo sin muchas hierbas y que cada una tenía un sabor distinto y tenia una función medicinal, que los porotos se plantan en ciertas estaciones o si no, no brotan y que el cilantro y el perejil no tienen el mismo sabor.
Viví con ella un tiempo, pasamos cumpleaños, mambos, tertulias familiares, un terremoto, muchas replicas y muchas noches conversando.
Como era la más popular de su generación, su velorio y funeral fue muy concurrido. Llegaron familiares de todo el clan, amigos, conocidos a despedirse de la Huchi. En ningún momento estuvo vacío el salón y se escucharon los cantos de mis tíos que tanto le gustaban. Le cantamos la misa a la Chilena, la escoltaron los carabineros y en el momento del adiós sonaron tangos de Gardel. Ese momento no lo olvidaré nunca, mientras miraba como la despediamos, mi mente estaba muy muy atrás. Esos tangos me llevaban a la mesa del pellejo, a los años nuevos en la casa de la Huchi con todos mis primos y mis tíos. Nosotros jugando y ella de cabecera de mesa mientras sonaban los tangos y las cuecas. Recordé su voz, su risa y recordé detalles como el sabor del pescado frito con cilantro, los porotos, los dias en las parcelas, los juegos de brisca, el pan con queso derretido, la tetera en el bracero, los regalos dentro de una cajita de remedios o de fósforo, las bromas, las anécdotas y solo podía sonreír.
Llegué a la casa y me mandaron a la casa de la Huchi a prender fuego y recorriendo la casa encontré que gran parte de mi vida estaba en esas cosas. Todo tenia un recuerdo. Me despedí de la Huchi y recordé una tarde en que le fui a dar la once y estábamos viendo Pach Adams y le pregunté que era lo que mas le gustaría en la vida y ella lo pensó un rato y me dijo: "Fíjate que sé lo que no me gustaría... que cuando me valla ya no se junten... y que no me vallan a ver al cementerio..." Yo me reí y no la tomé en cuenta, ahora le encontré mucho sentido.
Como dijo mi tío Ernesto hoy, la huchi no era una mujer común y corriente, después de 97 años de carrete, de tantas historias, después de haber visto nacer y morir a tantas personas, de tantos momentos y de dejar tantos recuerdos en nuestras vidas se fue de la mejor manera que podría existir.
Buenas noches Huchi, Espéranos arriba en el cielo con la tetera calentita y cuídanos a todos.
Truchas y salmones!
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