En el amor y en la guerra, todo vale, pero ¿Vale la pena lanzarse con los ojos vendados a algo que parece perfecto? ¿Es realmente el amor una guerra en la que tenemos que estar totalmente despiertos?
Desde pequeñas, las mujeres creemos que un día llegará un príncipe azul a rescatarnos en su blanco corcel y nos llevará a vivir a un castillo... rara vez esto se cumple... Pero ¿Por qué seguimos esperando? ¿Por qué seguimos colocando nuestras esperanzas en un sueño que viene de un cuento para niños?
Aún así esperamos que seamos nosotras la excepción a la regla y llegue nuestro príncipe. Pero, ¿Qué pasa cuando todo parece perfecto? ¿Por qué nos asustamos? ¿Es qué en ese momento nos damos cuenta en el abismo en que estamos cayendo?
Todos creemos en el amor, aunque tengamos distintas formas de demostrarlo o de vivirlo, al final, todos creemos en ese cuento de hadas que nuestros padres nos contaban antes de dormir. Por esto nos colocamos una venda en los ojos en donde todo es perfecto y todo es una señal de que esa persona es la indicada y ¿Qué pasa cuando no lo es? ¿Es "Era demasiado bueno para ser cierto" la frase que inventamos para olvidar a esa persona y seguir soñando?
En la guerra, las heridas son muestras de que alguien sobrevivió a la muerte y seguió de pie. En el amor ¿Son señal de fortaleza las veces que nos paramos y seguimos? ¿Aún con el corazón roto?
En resumen, por algo pasó de moda el lema "haz el amor y no la guerra" ya que en el fondo, en los dos te tienes que mantener muy alerta para que alguien no te hiera de forma tan profunda que caigas en la zona de combate.
"Nothing's gonna change my world" ese debería ser el nuevo lema para los soñadores. Sin importar cuantas veces digamos "era demasiado bueno para ser cierto" y sin importar cuantas heridas ¡Nada cambiará nuestro mundo! Ni la guerra más cruel, ni la herida más profunda y menos un fucking príncipe azul.

Maka, tas toda una Carry Bradshaw n.n I like it...besoooooooooooosss soy la caro....n.n.n.n
ResponderEliminarPues me ha parecido un canto hermoso a la propia independencia, un rechazo elegante a depender de alguien, por muy brioso y hermoso que sea su corcel. Felicidades maca.
ResponderEliminar